Empezamos nuestra nueva andadura en Vilarrobledo.
Hemos venido a pasar un micro puente que nos hemos hecho con días sueltos que teníamos por ahí y en weekendesk.com hemos encotrado una estupenda oferta en el Hotel Carlos I,tres noches,con desayuno continental,botella de cava,caja de bombones y reserva de visita guiada a las lagunas de ruidera.
Hemos venido a pasar un micro puente que nos hemos hecho con días sueltos que teníamos por ahí y en weekendesk.com hemos encotrado una estupenda oferta en el Hotel Carlos I,tres noches,con desayuno continental,botella de cava,caja de bombones y reserva de visita guiada a las lagunas de ruidera.
Lo que realmente hemos en contrado es un hotel medianamente decente ambientado en la época medieval de manera sucinta. El acceso al hotel es por un bar sin rampa para sillas,con dos buenos peldaños que sortear, entras y no sabes si pedir la llave del hotel o una cerveza. La minúscula y escondida recepción se encuentra a la derecha tras un tabique adornado con un escudo heraldico.
Tras subir en el pequeño ascensor de "a dos" llegamos a la tercera planta ,a una modesta habitación con tres camas,un armario,una silla, una pequeña repisa y dos estantes a modo de mesita. En el amplio baño,desproporcionado para el tamaño de habitación, nos encontramos con que el boton del paso de agua de la ducha al grifo de la bañera estropeado así que a los peques los bañamos con la ducha fija que tenían como pudimos.
Lo que en principo era una botella de cava con una caja de bombones se convirtió en cuatro bombones del mercadona con un benjamín, eso si con copas de cristal y cubitera.
El desayuno continental lo esperado zumos naturales para todos,cafes,colacaos y bolleria o tostadas.
Tras el desayuno dimos un paseo para conocer la ciudad,tubimos la suerte de encontrar un modesto mercado medieval en la misma plaza donde está el hotel, visitamos algunas tiendas de la zona,el mercado de abastos de la villa(al menos el edificio ya que apenas contaba con una docena de puestos variados) con una amplia gama de productos a precios asequibles.
Se acercaba la hora de comer .....momento crítico en los viajes ya que, al no conocer la zona no sabes lo que te puedes encontrar y preguntar a los lugareños no nos ha sacado de la duda.
Lo que en principo era una botella de cava con una caja de bombones se convirtió en cuatro bombones del mercadona con un benjamín, eso si con copas de cristal y cubitera.
El desayuno continental lo esperado zumos naturales para todos,cafes,colacaos y bolleria o tostadas.
Tras el desayuno dimos un paseo para conocer la ciudad,tubimos la suerte de encontrar un modesto mercado medieval en la misma plaza donde está el hotel, visitamos algunas tiendas de la zona,el mercado de abastos de la villa(al menos el edificio ya que apenas contaba con una docena de puestos variados) con una amplia gama de productos a precios asequibles.
Se acercaba la hora de comer .....momento crítico en los viajes ya que, al no conocer la zona no sabes lo que te puedes encontrar y preguntar a los lugareños no nos ha sacado de la duda.
Lo cierto es que comer por villarobledo sé hace algo complicado, salvo que te guste tapear la supuesta comida de la tierra que, tras consultar a los insulsos dueños de los diferentes negocios en los que entramos, nos medió indicaron sin mucho interés los productos típicos de la tierra: rabo frito (que resulto ser se cerdo y no de toro) y queso frito... entre los mas típicos, nos han recomendado en varios lugares lo "pinchos moros"... que tras tanta insistencia me hace pensar que realmente los pinchos moros son oriundos de Castilla la mancha, pese a lo de moro...
Primero tapeamos en un bar llamado La Puerta del Sol,una escasa carta y a precios altos nos hecho para atrás de pedir nada, así que tomamos un vino blanco, una jarra de Cervera y un mosto para compartir los chicos, nos obsequiaron con un platito de ensalada de pasta y .....mientras nuestro hijo menor engullia su potito vimos al camarero pasear un plato de pizarra con una apetitosa ración que resultó ser corbatas de pollo con salsa de miel y mostaza, deliciso la verdad. La cuenta de todo resulto 14 euros, un poco mas abajo en la Garnacha encontramos una estupenda mesa en su interior, aparentemente bastante concurrido y bien acogidos, algo mas variada su carta donde pedimos 2 pinchos moros, revuelto de morcilla, para beber un vino blanco una jarra de cerveza junto con dos emparedados y unos callos de cortesía salimos a 19 euros eso sí,pa los chicos nos regalaron un paquete de patatas, así que ya rozando las cuantro, con casi 35 € menos y mas hambre que al principo nos fuimos al hotel a dormir la siesta. En fin por ahora..... escasez, poca dedicación al negocio culinario y nula promoción de la comida lugareña... Hoy cenaremos pizza...en la cafetería de Julia.
Primero tapeamos en un bar llamado La Puerta del Sol,una escasa carta y a precios altos nos hecho para atrás de pedir nada, así que tomamos un vino blanco, una jarra de Cervera y un mosto para compartir los chicos, nos obsequiaron con un platito de ensalada de pasta y .....mientras nuestro hijo menor engullia su potito vimos al camarero pasear un plato de pizarra con una apetitosa ración que resultó ser corbatas de pollo con salsa de miel y mostaza, deliciso la verdad. La cuenta de todo resulto 14 euros, un poco mas abajo en la Garnacha encontramos una estupenda mesa en su interior, aparentemente bastante concurrido y bien acogidos, algo mas variada su carta donde pedimos 2 pinchos moros, revuelto de morcilla, para beber un vino blanco una jarra de cerveza junto con dos emparedados y unos callos de cortesía salimos a 19 euros eso sí,pa los chicos nos regalaron un paquete de patatas, así que ya rozando las cuantro, con casi 35 € menos y mas hambre que al principo nos fuimos al hotel a dormir la siesta. En fin por ahora..... escasez, poca dedicación al negocio culinario y nula promoción de la comida lugareña... Hoy cenaremos pizza...en la cafetería de Julia.
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